4/7/20

Blog XXXV


Vaya semana de costumbre y hallazgo. Qué bonito reencontrarse con los pilares de lo que te enciende por dentro, pero qué triste dar con los límites por alto.
Me siento bien. Muy bien. No contaba con tanto, la verdad.
He descubierto poemas que escribí hace años para ahora. Cada vez me pasa más a menudo esto.
El verano en Madrid va a acabar con mi sueño, o conmigo antes.
Espero que esta circunstancia tan rara sea buena con vosotros. Conmigo se está luciendo.
Salud, pequeña minoría de seres humanos que dedican parte de su tiempo en leer blogs. Que viva el siglo anterior a este.


21/6/20

Blog XXXIV


Empieza a asomar el sol en el imperio del sol naciente y nosotros vamos saliendo en su busca como gasterópodos desesperados. Los bares se llenan, las terrazas son una utopía a defender de sol a sol y las barras siguen inaccesibles hasta... ¿Mañana? ¿El 6? Me pierdo con las fechas y los números.
Los que se fueron huyendo de la capital empiezan a asomar la cabeza y la paz se torna un sinfín de deudas, citas y planes. Y después estoy yo, que sigo teniendo medio pie en la fase 0.
Esta cuarentena, para un servidor, ha sido una vorágine de procastinación, lectura, cine, pequeña pantalla, proyectos que se caen y otros que llenan su lugar, matanzas al Call Of Duty, buenas ideas que nadie recordará como mías, directos en instagram y la búsqueda para desechar lo que no quería en mi vida (y mira que poco antes hubiera sido lo que más hubiera buscado tener en ella) para darme cuenta de qué merece la pena y qué quiero. Y con la certeza de no perder un minuto en indirectas ni dudas. El mundo, cuando lo equilibras, tiende puentes, abre ventanas y te ayuda a tomar las decisiones. Ahora creo un poco en eso.
Este mes acaba con visitas al hogar. Con nuevos inquilinos en casa. Con ganas de quedarse y con ganas de ver la luz de la mano.
Poco más se le puede pedir a un holocausto vírico. Salvo zombies. Hablando de esto, estoy aprendiendo a manejar la espada ropera. Poeta mediocre, pero partidazo de pavo.


27/5/20

Blog XXXIII


Odio tener este rol constantemente, pero es que es superior a mis fuerzas.
Por favor, no logréis que me resulte pesado seguir con el canal de telegram. Mola ser original y tener ideas propias. Ya tenéis el resto, ya tenéis el chiringuito montado, ya vendéis libros por doquier y toda la parafernalia.
Al resto sólo nos quedan las ideas. Así que, por pavor, de corazón: Dejad de saturarlo todo.
Con esto no digo que no sea loable que otra persona se abra lo que le de la gana. Pero, ya que damos por supuesto que ni de coña nadie va a admitir que la idea no es propia, seamos justos y un poco honestos. No saturemos algo que, en el fondo, ni nos gusta, ni tenemos pensado, ni nos "hace falta" y que, probablemente, nos acabe aburriendo en un mes.
Pero ¿A qué precio? se normaliza una idea que no quieres, ni necesitas y que ni has tenido tú. Y se agota. Tanto para ti como para el resto.
Se ha olvidado el disfrutar del espectáculo sin saltar a la pista. Dejar que otros desarrollen sus proyectos y pensar tú en los tuyos. Respetar las obras y las ideas de los demás y acoplarlas o aceptarlas sólo cuando de verdad las sientas tuyas y siempre desde el respeto.
En fin, que agota esto mucho. Y que ojalá los veinte que se han subido al carro que empezamos Elvira y yo tengan un proyecto real, no lo abandonen a la mínima y, sobre todo, no lo hayan hecho por tener la originalidad de un zapato. Porque ya me daría pena saber que he arruinado una idea genial por ser un creador mediocre.
Salud, anda.